Aina Pijoan

Aina Nash Alex Sasha

Conocí a Àlex Gómez Máximo en octubre de 2008 cuando trabajaba en el Servicio de Atención Carrilet (SAC), realizando tratamientos como psicóloga de niños con Trastorno de Espectro Autista (TEA). Àlex y su familia buscaban un servicio que les pudiese explicar qué le pasaba a su hijo y dónde poderlos ayudar a comprender y hacerse cargo de las dificultades que presentaba. Realicé el proceso diagnostico confirmando que Àlex era un niño con Trastorno de Espectro Autista (TEA), y una vez explicado y propuestos los objetivos terapéuticos a los padres iniciamos el tratamiento semanal.

El proceso realizado con Àlex fue complejo, el trabajo se hizo conjuntamente con la familia y la escuela ordinaria, siempre coordinados y avanzando de manera conjunta. Todos estábamos muy implicados para que Àlex cada vez tuviera una mejor calidad de vida y fuera desarrollando los recursos necesarios para comunicarse, relacionarse y expresarse de una manera más adecuada y conectada con el mundo que lo rodeaba.

La evolución durante el tratamiento fue muy buena. A nivel individual Àlex fue aprendiendo a regularse, a comprender y comunicar, a expresar su afecto y necesidades, a sentirse querido y querer de una manera más tranquila y segura, cada vez tenia más confianza en si mismo, sintiéndose capaz de hacerse mayor, de hacer cada día más cosas que lo hacían sentirse feliz. Con la familia trabajamos su proceso personal como padres de Àlex, a comprender las dificultades, y como acompañar y contener a su hijo en el sufrimiento. Y finalmente con la escuela ordinaria hicimos un trabajo de coordinación y seguimiento para que el entorno de Àlex a nivel escolar fuera el mejor posible. Esta tarea la hizo de manera más específica otra psicóloga del servicio, que también colaboró en la realización de un seguimiento mensual con la familia.

Hay que mencionar que se inició un tratamiento con medicación para ayudar a Àlex en sus dificultades para regular las conductas más disruptivas que interferían en el tratamiento de psicoterapia, en la relación con sus padres y la escuela. A partir del inicio del tratamiento farmacológico estas conductas quedaron mucho más contenidas facilitando que la evolución del proceso fuese más fácil i positiva. Esta tarea la hizo la psiquiatra del servicio haciendo un seguimiento psiquiátrico y psicofarmacológico de Àlex y asesoramiento a sus padres con frecuencia periódica.

El tratamiento conmigo finalizó en julio de 2010, cuando por cuestiones laborales dejé de trabajar en el Servicio de Atención Carrilet (SAC). La despedida fue tranquila, serena, pero con pena y añoranza. Àlex continuó siendo atendido por otra psicóloga del servicio, y siempre quedó muy reforzada la necesidad de continuar trabajando con él, tanto por las dificultades que todavía presentaba cómo por la buena evolución que estaba haciendo, y la gran cantidad de recursos que cada vez era más capaz de desplegar. Había que trabajar mucho todavía, aprovechando que Àlex se estaba beneficiando mucho de un espacio de psicoterapia. Y así me consta que fue.

Cuando pienso en la historia de Àlex, su origen, su encuentro con los que serian sus padres, su viaje interno, los impactos que sufrió los primeros meses de su vida, siento que es un luchador, que es muy valiente, que tirará adelante, que se lo merece, y sus padres también. Recuerdo como venían cada semana a trabajar conmigo, comprometidos, confiados, agradecidos. Y esta actitud la han tenido hasta ahora. Y la han de continuar teniendo. Este es un pilar fundamental para la buena evolución de Àlex, la ilusión, la esperanza, la confianza, la creencia.

Los niños con Trastorno de Espectro Autista (TEA), cuánto antes sean tratados mejor es el pronóstico. Y el final del tratamiento no tiene un objetivo concreto. Las expectativas que pueden plantearse unos padres al mejorar la calidad de vida de su hijo no tienen fin ni límite. Los padres de Àlex siempre han luchado por conocer, aprender y ofrecer a su hijo todo aquello que era positivo para su evolución. Y así lo continúan haciendo.

Àlex ha cambiado mucho desde que lo conocí, y hace falta que todavía cambie más, hay que acompañarlo, ofrecerle un espacio, un tratamiento, una terapia, que continúe estimulando sus recursos y capacidades. No es justo que no sea así. Por este motivo la familia me informó de las dificultades que estaban teniendo para continuar con los tratamientos realizados hasta ahora, y conjuntamente con todos los profesionales que hemos intervenido en la atención y tratamiento del niño decidí redactar este escrito, para que sirva de testimonio, de grito y de denuncia, para encontrar y reunir las ayudas que sean necesarias para que todo continúe adelante, y sentirnos contentos de que ha valido la pena, porque luchar siempre vale la pena.

Como psicóloga y psicoterapeuta doy fe que es muy importante que Àlex, y su familia, puedan disponer de los recursos necesarios para continuar trabajando y tratando las dificultades que presenta el niño como consecuencia del Trastorno de Espectro Autista (TEA) que sufre.

Aina Pijoan i Mas
Psicóloga y Psicoterapeuta
Número de Colegiada 14056                                         
Barcelona, 18 de enero de 2013