Àfrica López

Àfrica López

Soy Àfrica, la maestra de educación especial que trabajó con Àlex durante los cursos 2007-2008, 2008-2009 y 2009-2010 en la escuela ordinaria donde asistía el alumno.

Durante estos cursos hay que decir que la trayectoria de Àlex tuvo cambios importantes.

Àlex era un alumno especial, que requería también de una atención y soporte específicos. Era un niño con unos rasgos peculiares; destacaban los siguientes: dificultad para centrar la mirada hacia el otro, movimientos esteriotipados, actividad motora excesiva e incontrolada, dificultades de comunicación; pero sobretodo destacaba su desconexión del mundo.

Todo y estas características, el proceso diagnostico de Àlex fue largo y complicado. Tanto desde el ámbito familiar como escolar, se percibían los rasgos diferenciales de Àlex y sus dificultades para conectarse con la realidad. La familia hizo infinidad de pasos con diversos centros y profesionales, pero no llegaban a un diagnostico claro que los orientara sobre como ayudar a su hijo. Finalmente, lo consiguieron, siendo diagnosticado de Trastorno de Espectro Autista (TEA) y entonces, poco a poco, el conjunto de profesionales que trabajábamos con Àlex pudimos ayudarlo de forma más ajustada. Me gustaría destacar el cambio que realizó Àlex una vez empezó a tomar la medicación; entonces era más capaz de conectar y su nivel de actividad motora disminuyó, teniendo más autocontrol. De esta manera, el alumno estaba más predispuesto para aprender.

Desde el área escolar, ámbito en el que yo intervenía, los maestros que trabajábamos con Àlex orientábamos nuestra tarea educativa a trabajar sobre todo la conexión del alumno con su entorno (consigo mismo, con los objetos y con las personas). De esta manera, se realizaba un trabajo intenso de lenguaje, atención, rutinas educativas y contenidos curriculares básicos de tipo funcional.

A nivel organizativo y metodológico, hay que decir que era muy importante establecer un referente para Àlex con objeto de darle seguridad. Los referentes, durante aquellos cursos, éramos la maestra-tutora y la maestra de educación especial.

Igualmente, se ofrecía de forma diaria un tiempo y un espacio exclusivo para el alumno; se trataba de un tiempo donde Àlex podía expresar y manifestar sus emociones, tensiones,… de forma totalmente libre.

El ambiente era muy estructurado y se trabajaba con un horario visual, con objetivo de ayudar a Àlex a estructurar las rutinas diarias: la hora de lenguaje, el patio, la sesión de música,… y a darle seguridad y confianza.

A lo largo de estos cursos, con la ayuda de este trabajo a nivel educativo y junto con el resto de apoyos del resto de ámbitos, Àlex evolucionaba positivamente. Poco a poco, era más capaz de hacer pequeñas conexiones con su entorno, su lenguaje no era tan ecolálico y empezaba a servirle de instrumento para hacer demandas y expresar emociones, y era capaz de captar contenidos curriculares básicos trabajados de forma vivencial y funcional.

A grandes rasgos, este fue el recorrido que compartí con Àlex. Un camino lleno de incertidumbres, cambios, esfuerzos, constancia pero, sobre todo, lleno de ilusión y aprendizajes.

Àfrica López i Julià
Maestra de educación especial
18 de enero de 2013

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *