Archivos de la categoría Autismo

Montse Vilà

Montse Vilà i Àlex

Me llamo Montse Vilà y soy maestra de Educación Especial de una escuela ordinaria de la ciudad de Igualada en la comarca del Anoia.

El primer año que yo tuve a Àlex fue el curso escolar 2010-2011. Desde el comienzo Àlex se mostró interesado y venia contento al aula de Educación Especial a pesar de que, si no el entorno, la maestra era diferente a la anterior que él había conocido. Se podría pensar que este cambio le supondría un trastorno, pero realmente la adaptación fue muy rápida y agradable.

Àlex asistía a clase cada día con un “conflicto-obsesión” nuevo. A menudo aprovechábamos este tema que a él le interesaba en aquel momento para iniciar el rato dedicado diariamente a la expresión oral y después lo reconducíamos hacia donde nos interesaba de hablar aquel día.

Poco a poco y después de un curso, estas obsesiones diarias se fueron reduciendo progresivamente en la medida en la que él cogía confianza en él mismo y aprendía a superar aquellos miedos e inseguridades que lo dominaban.

Con Àlex y con personas con su problemática es importante al comienzo de la sesión de clase o antes de iniciar cualquier otra actividad, explicarle qué haremos aquel día y en el orden en que lo tenemos previsto porque esto le da seguridad y no hay sorpresas que después él no puede controlar.

El trabajo de escuela con Àlex lo empezamos haciendo la rutina que pronto hizo él solo: fecha (día, mes y año), tiempo atmosférico (relacionándolo con la estación del año) y horario escolar del día.

En aquel momento Àlex cursaba segundo de Educación Primaria. Iba a la piscina con el resto de la clase y participaba de las actividades de la escuela: teatro, salidas, colonias, tradiciones… Àlex es un niño integrado al máximo con el resto de los compañeros y compañeras de la escuela.

Es cariñoso y educado. Tiene logrados los hábitos de autonomía personal y de higiene y es ordenado y metódico a la hora de recoger el material y sus pertenencias.

Es capaz de expresar sus sentimientos y estados de ánimo con bastante claridad. Antes habría sido impensable que te dijera qué le pasaba si el adulto no lo ayudaba a expresarlo.

Demuestra independencia para moverse por la escuela y es mucho más sociable de lo que se podría esperar.

De todas maneras, hay que mencionar aquí que la situación actual de Àlex viene dada en gran medida por el esfuerzo y la dedicación de sus padres en primer lugar y después por la de todos los profesionales que trabajan con él desde su propia especialidad. Su progresión personal no avanzaría si los tratamientos –terapias terapéuticas– que ahora se le dedican se pararan.

Àlex, de verdad te deseo que continúes siendo la personita tan especial como lo estás siendo para mí desde que te conozco.

Montse Vilà i Tarrés
Maestra de Educación Especial
15 de marzo de 2013

Neus Castells

Neus Castells / Nash Alex Sasha

Hoy os escribo para hablar de Àlex. Inicié a trabajar con Àlex en septiembre del 2010 en el Servicio de Atención Carrilet, durante dos años. Àlex es un niño curioso, inquieto, observador, muy sensible y cariñoso. Àlex es un niño diagnosticado de autismo. Àlex no percibe el mundo de la manera que lo hace la mayoría de las personas, a veces lo vive de manera inquietante y con desconcierto. Esto hace que a menudo se pregunte el por qué de muchas cosas, el por qué de las respuestas de las personas, los motivos, y te pregunta insistentemente ¿y por qué?. Le cuesta anticipar las acciones de los otros puesto que la capacidad de ponerse en el lugar del otro es escasa y esto comporta que el mundo sea imprevisible, generándole mucha angustia. Para intentar ponernos en su lugar, es como si no supiésemos traducir el significado de un semáforo y por lo tanto, cada vez que quisiéramos cruzar una avenida transitada sentiríamos miedo porque no sabríamos el movimiento de los coches, si pararán, si seguirán, en definitiva, si estamos seguros o estamos en riesgo. La vida de Àlex es un poco así.

Por suerte, Àlex ha recibido ayuda de profesionales que sus padres han asumido con esfuerzo, constancia y dedicación, como dicen “es su futuro”, y sí, este es el gran miedo de las familias. “¿Qué será de Àlex cuando nosotros no estemos?”, se preguntan. El trabajo psicoterapéutico relacional es velar por su bienestar emocional y por su desarrollo psíquico y humano favoreciendo un funcionamiento lo más optimo y autónomo posible. Ayudarlo a ser responsable de sus cosas, ayudarlo a aprender, ayudarlo a gestionar sus emociones, ayudarlo a entender el mundo.

Yo he tenido la suerte de conocer a Àlex. Hemos hecho un trocito de su camino juntos. Este tiempo nos hemos enfadado, nos hemos divertido, nos hemos emocionado, nos hemos visto. Hemos podido hablar de sus miedos, de su malestar, de las cosas que no comprende. Ahora es más capaz de regularse, de expresar sus emociones, de organizarse, de establecer vínculos.

Y ahora es otra etapa del camino y es imprescindible seguir trabajando. Y desde aquí colaborar con la familia para pedir el soporte económico para que Àlex siga su camino lo más feliz posible.

Neus Castells i Gessé
Psicóloga
Número de Colegiada 15577
Barcelona a 16 de marzo del 2013

Aina Pijoan

Aina Nash Alex Sasha

Conocí a Àlex Gómez Máximo en octubre de 2008 cuando trabajaba en el Servicio de Atención Carrilet (SAC), realizando tratamientos como psicóloga de niños con Trastorno de Espectro Autista (TEA). Àlex y su familia buscaban un servicio que les pudiese explicar qué le pasaba a su hijo y dónde poderlos ayudar a comprender y hacerse cargo de las dificultades que presentaba. Realicé el proceso diagnostico confirmando que Àlex era un niño con Trastorno de Espectro Autista (TEA), y una vez explicado y propuestos los objetivos terapéuticos a los padres iniciamos el tratamiento semanal.

El proceso realizado con Àlex fue complejo, el trabajo se hizo conjuntamente con la familia y la escuela ordinaria, siempre coordinados y avanzando de manera conjunta. Todos estábamos muy implicados para que Àlex cada vez tuviera una mejor calidad de vida y fuera desarrollando los recursos necesarios para comunicarse, relacionarse y expresarse de una manera más adecuada y conectada con el mundo que lo rodeaba.

La evolución durante el tratamiento fue muy buena. A nivel individual Àlex fue aprendiendo a regularse, a comprender y comunicar, a expresar su afecto y necesidades, a sentirse querido y querer de una manera más tranquila y segura, cada vez tenia más confianza en si mismo, sintiéndose capaz de hacerse mayor, de hacer cada día más cosas que lo hacían sentirse feliz. Con la familia trabajamos su proceso personal como padres de Àlex, a comprender las dificultades, y como acompañar y contener a su hijo en el sufrimiento. Y finalmente con la escuela ordinaria hicimos un trabajo de coordinación y seguimiento para que el entorno de Àlex a nivel escolar fuera el mejor posible. Esta tarea la hizo de manera más específica otra psicóloga del servicio, que también colaboró en la realización de un seguimiento mensual con la familia.

Hay que mencionar que se inició un tratamiento con medicación para ayudar a Àlex en sus dificultades para regular las conductas más disruptivas que interferían en el tratamiento de psicoterapia, en la relación con sus padres y la escuela. A partir del inicio del tratamiento farmacológico estas conductas quedaron mucho más contenidas facilitando que la evolución del proceso fuese más fácil i positiva. Esta tarea la hizo la psiquiatra del servicio haciendo un seguimiento psiquiátrico y psicofarmacológico de Àlex y asesoramiento a sus padres con frecuencia periódica.

El tratamiento conmigo finalizó en julio de 2010, cuando por cuestiones laborales dejé de trabajar en el Servicio de Atención Carrilet (SAC). La despedida fue tranquila, serena, pero con pena y añoranza. Àlex continuó siendo atendido por otra psicóloga del servicio, y siempre quedó muy reforzada la necesidad de continuar trabajando con él, tanto por las dificultades que todavía presentaba cómo por la buena evolución que estaba haciendo, y la gran cantidad de recursos que cada vez era más capaz de desplegar. Había que trabajar mucho todavía, aprovechando que Àlex se estaba beneficiando mucho de un espacio de psicoterapia. Y así me consta que fue.

Cuando pienso en la historia de Àlex, su origen, su encuentro con los que serian sus padres, su viaje interno, los impactos que sufrió los primeros meses de su vida, siento que es un luchador, que es muy valiente, que tirará adelante, que se lo merece, y sus padres también. Recuerdo como venían cada semana a trabajar conmigo, comprometidos, confiados, agradecidos. Y esta actitud la han tenido hasta ahora. Y la han de continuar teniendo. Este es un pilar fundamental para la buena evolución de Àlex, la ilusión, la esperanza, la confianza, la creencia.

Los niños con Trastorno de Espectro Autista (TEA), cuánto antes sean tratados mejor es el pronóstico. Y el final del tratamiento no tiene un objetivo concreto. Las expectativas que pueden plantearse unos padres al mejorar la calidad de vida de su hijo no tienen fin ni límite. Los padres de Àlex siempre han luchado por conocer, aprender y ofrecer a su hijo todo aquello que era positivo para su evolución. Y así lo continúan haciendo.

Àlex ha cambiado mucho desde que lo conocí, y hace falta que todavía cambie más, hay que acompañarlo, ofrecerle un espacio, un tratamiento, una terapia, que continúe estimulando sus recursos y capacidades. No es justo que no sea así. Por este motivo la familia me informó de las dificultades que estaban teniendo para continuar con los tratamientos realizados hasta ahora, y conjuntamente con todos los profesionales que hemos intervenido en la atención y tratamiento del niño decidí redactar este escrito, para que sirva de testimonio, de grito y de denuncia, para encontrar y reunir las ayudas que sean necesarias para que todo continúe adelante, y sentirnos contentos de que ha valido la pena, porque luchar siempre vale la pena.

Como psicóloga y psicoterapeuta doy fe que es muy importante que Àlex, y su familia, puedan disponer de los recursos necesarios para continuar trabajando y tratando las dificultades que presenta el niño como consecuencia del Trastorno de Espectro Autista (TEA) que sufre.

Aina Pijoan i Mas
Psicóloga y Psicoterapeuta
Número de Colegiada 14056                                         
Barcelona, 18 de enero de 2013

Una mirada al mundo del autismo

PatriciaAlex

Cerrar los ojos e imaginar una caja muy grande de lápiz de diferentes colores… del blanco al negro, con todas las diferentes tonalidades y texturas… Este es el mundo de los Trastornos de Espectro Autista (TEA), con toda su variedad y diferencias.

El autismo es un trastorno del desarrollo que se manifiesta desde la niñez. Sus características son: pobre interacción social, dificultades en la comunicación verbal y no verbal y actividades e intereses restringidos y repetitivos. Entre 3 y 5 niños de cada 10.000 tienen autismo. Los niños están afectados de 3 a 4 veces más que las niñas pero a menudo el autismo es más severo en ellas que en ellos. El autismo, más que un problema que afecta una persona, es un trastorno de incapacidad que afecta toda la familia. El tratamiento que requiere un niño o niña con autismo es muy exigente para la familia, tanto personalmente-anímicamente cómo económicamente. Los padres y madres de niños con autismo se exponen a múltiples retos que tienen un impacto fuerte en su entorno más directo.

No existe cura para el autismo, pero las terapias e intervenciones conductuales están diseñadas para ayudar a mejorar los principales síntomas del autismo y pueden permitir una mejoría sustancial. Todos los profesionales estamos de acuerdo en el hecho que cuanto antes se produzca la intervención, mejor. La orientación familiar para los padres y hermanos de los niños y niñas con autismo (así como en el ámbito escolar) es igual de importante que el mismo tratamiento directo con los niños afectados por este trastorno.

Los niños y niñas que tienen autismo no quiere decir que sean autistas. Así como una persona que tiene un trastorno bipolar no quiere decir que sea bipolar. Con esto quiero decir qué, son niños que como el resto de niños, quieren sonreír, compartir y que los entiendan. Cualquier niño puede aprender, lo único que hace falta es encontrar la manera adecuada de enseñarlos, y esto es trabajo nuestro, es el objetivo de todo profesional. Tenemos que luchar para que todos ellos tengan una buena calidad de vida con sus familias y todas las personas de su entorno, para que sean felices.

 

Patricia Duran
Directora Escala Iris – Centre de Desenvolupament Infantil
www.escalairis.com
5 d’octubre del 2013